Por qué hacerla
Un paseo que te enseña cómo funciona el Llano.
La senda bordea acequias y se acerca al Segura con un ritmo amable. No busca un gran hito: deja que el interés se acumule en las persianas bajas, el agua corriendo, la geometría de los cultivos y la sombra de los limoneros.
Funciona especialmente bien en la primera mitad del día, cuando la luz entra de lado y el camino todavía mantiene frescor. Es un recorrido fácil para hacer solo, en pareja o con niños acostumbrados a caminar.
La ruta sigue caminos compartidos. Deja siempre paso a la actividad agrícola y evita acercarte a fincas privadas.
